31. jul., 2020

Se aboga por un mayor debate científico para la atención integral del tabaquismo en Panamá

Con la finalidad de abonar a la discusión sobre el tema de los productos libres de humo, como una alternativa en las medidas de mitigación del impacto en la salud pública de las enfermedades derivadas del tabaquismo, se llevó a cabo, recientemente, un conversatorio virtual denominado Actualización en reducción de daños por tabaquismo, con la participación de científicos internacionales, periodistas y representantes de la sociedad civil panameña.

Los panelistas coincidieron en la preocupación sobre la forma cómo se trata esta problemática, que pareciera no considerar la data científica que existe a nivel internacional y que ha servido de hoja de ruta en el planeamiento de políticas de educación y prevención de salud, en diferentes países. Además, no toma en cuenta a los fumadores y sus familiares.

En primer lugar, se evidencia que hay una variable neurológica importante en el abordaje del problema, pues entre los datos compartidos, destacan que pese a la amplia divulgación que las autoridades de salud han realizado, a nivel global, hoy hay más de mil millones de personas que continuarán fumando, y en Panamá,  estimaciones oficiales apuntan que el nivel de prevalencia del consumo es de 6,3% de la población, mientras que el contrabando de cigarrillos representa el 80% del mercado aproximadamente.

Desde el aspecto sicológico, José Silié Ríos, médico neurólogo, miembro de la Sociedad Real de Salud de Inglaterra, explicó que no existe la adicción cero, pues “el cerebro habla un lenguaje químico y eléctrico y no está diseñado para el dolor, sino para el placer, de todo tipo, por lo que, en el caso de los fumadores, si se le da al cerebro un placer similar a la nicotina, pero sin los componentes tóxicos del humo, con una alternativa de menor daño, entonces el cambio del fumador a estos dispositivos se produce sin dolor”.

También agregó que el tabaco es un factor de riesgo para infarto cerebral y cardiaco siendo, quizás, el segundo gran enemigo del cerebro, por lo que brindarle una alternativa de menor daño, es fundamental.

En este sentido el periodista  Hitler Cigarrurista,  director ejecutivo de la Asociación de Fumadores y Familiares por un Panamá Libre de Humo (en formación), señala que en el país hay una carencia de data actualizada y clara, además, se limitan los derechos de los consumidores y se prohíbe el acceso a información sobre el tema que es importante para la toma de decisiones informadas, de todos los actores involucrados: “estamos convencidos de que hay alternativas al cigarrillo de combustión que pueden ayudar a los fumadores a reducir el riesgo en su salud y mejorar su calidad de vida, por ello,  queremos impulsar el debate y divulgar los estudios científicos sobre esta materia”, sostuvo Cigarruista.

El doctor en Física del Instituto de Ciencias Nucleares de la Universidad Autónoma de México y director de Pro Vapeo México,  Roberto Sussman, destacó que existe suficiente evidencia científica para formular políticas de riesgo reducido en tabaco y que al ser los cigarrillos electrónicos relativamente nuevos, pues tienen entre 12 y 15 años en el mercado, la toma de decisiones se hace basada en proyecciones de la información actual; “prohibir el cigarrillo electrónico porque no sabemos qué daños van a causar en 50 años  es una mala decisión porque mantiene a la gente fumando y esto va a causar mucho más daño. Las investigaciones del Colegio Real de Médicos y la Agencia de Salud de Reino Unido establecen que el riesgo de los cigarrillos electrónicos es del 5%”, agregó.

Durante el evento también se dio a conocer la Coalición Vivir Sin Humo  y Tomás Sánchez, presidente de la Asociación de Reducción de Daños por Tabaco, ejemplificó los diversos mitos que se manejan en torno a los productos de riesgo reducido, por lo que se requiere de un esfuerzo importante en educación, basada en la ciencia, que se  regulen los productos para que no sean accesibles a menores, pero que se garantice a los adultos fumadores, su derecho a tomar decisiones informadas.

La causa principal de la enfermedad relacionada con el tabaquismo son los componentes nocivos y potencialmente dañinos (HPHC), formado por la combustión del tabaco y no la nicotina (sustancia que, si bien no es libre de riesgo ya que causa adicción, no es la principal responsable del daño que sufren los fumadores).