18. feb., 2022

¿Estamos listos? Medidas a considerar del retorno seguro a clases

Marsh y Mercer Marsh Beneficios, líderes en consultoría de riesgos y beneficios para empleados, recomiendan realizar una evaluación puntual de los riesgos en salud que conlleva el regreso a clases presenciales.

El inicio del periodo escolar 2022 marca las pautas de un regreso a clases luego de que toda una generación viera afectada su educación desde 2020, como consecuencia de la pandemia y las medidas de contención y mitigación que debieron implementarse donde millones de niños y jóvenes alrededor del mundo vieron cambiar abruptamente sus dinámicas estudiantiles durante un año y medio.

No obstante, esta vuelta a la educación presencial presenta también retos y oportunidades tanto para los docentes como para los padres que dentro de las próximas semanas enviarán a sus hijos e hijas de regreso a las aulas, de acuerdo con lo anunciado por el gobierno.

Diversos estudios nos han sugerido que no asistir a la escuela por largos periodos, podría aumentar la probabilidad de que los niños se vean afectados en su rendimiento escolar, en su capacidad de aprendizaje, en sus habilidades de interacción, además de afectar su salud mental.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), la decisión de cerrar, cerrar parcialmente o reabrir las escuelas debe guiarse por un enfoque basado en los riesgos para maximizar los beneficios educativos, de bienestar y de salud para los estudiantes, el personal docente, auxiliar y la sociedad en general. Además, debe contribuir a prevenir un nuevo brote de COVID-19 en la comunidad.

Una de las medidas que Panamá ha tomado para garantizar un retorno a clases seguro, es la implementación de la vacunación con dosis pediátricas en niños entre los 5 y 11 años, y la vacunación regular para niños de 12 años en adelante. A la fecha, el Ministerio de Salud ha aplicado más 108 mil dosis pediátricas. Asimismo, el gobierno ha cancelado fiestas como los carnavales y aquellas actividades que aglomeren personas.

Escuelas seguras

Actualmente no se tiene certeza del impacto real de la COVID-19 en niños, aún se sigue estudiando la magnitud de la enfermedad, por lo cual no podemos predecir el comportamiento ante un regreso a clases para ellos. Sin embargo, el regreso a clases deberá considerarse dentro de un marco de seguridad y protección a la salud de los alumnos; los protocolos de prevención, detección y contención de posibles brotes deberán ser efectivos y reforzarse continuamente entre todo el personal. No apegarse a las medidas de seguridad establecidas podría poner en riesgo la operación de los colegios y la salud de los estudiantes, docentes y personal auxiliar.

De acuerdo con un estudio del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), las estrategias relacionadas con la reapertura de las escuelas deben agruparse en torno a tres áreas generales: preparación del sistema educativo (evaluación de la disponibilidad de personal, infraestructura, recursos y capacidad para reanudar las funciones), continuidad del aprendizaje y resiliencia del sistema. Con estas tres dimensiones como marco, se recomienda el diseño de intervenciones de política en el corto, mediano y largo plazo relacionadas con la resiliencia del sistema; es decir: con la necesidad de construir y reforzar la preparación del sistema educativo para anticipar, responder y mitigar los efectos de las crisis actuales y futuras.

“La educación de las familias y la comunidad escolar en general será fundamental, cada uno deberá tener claro el impacto de sus acciones desde lo individual y hacia lo colectivo, entendiendo que el apego a los protocolos y seguimiento de las medidas preventivas apropiadas será crucial para la prevención de brotes y diseminación de la enfermedad entre los alumnos y sociedad en general”, dijo Stella Bandera, líder de Mercer Marsh Beneficios en Panamá.

Volver a la escuela tiene un nuevo significado y presenta nuevas preocupaciones para los padres y las escuelas durante la pandemia, ambos deberán estar preparados para este inminente regreso, conocer y aplicar los protocolos de seguridad necesarios para garantizar “espacios libres de coronavirus”, entre las medidas que deberán mantenerse y reforzarse constantemente están:

  • Mantener el distanciamiento físico en las escuelas

Si bien el Ministerio de Educación ha indicado que no habrá distanciamiento físico en las aulas de clase, se han propuesto las entradas, salidas y recreos escalonados, de manera de limitar la cantidad de niños en las áreas comunes.

  • Reapertura  escalonada  o  gradual  para  disminuir  la cantidad  de  alumnos  en  las  escuelas

Dividirlos  por  días de  la  semana  o  por  grados  y  niveles;  con  prioridad  para  los  niños  en situación  de  más  vulnerabilidad.

  • Disponibilidad de espacios alternativos a las salas de clases

Acondicionar  otros  espacios  de  las escuelas como gimnasios y salones de usos múltiples para impartir clases.

  • Prácticas de higiene y medidas de bioseguridad

Implementar  rutinas  frecuentes  de  lavado  de  manos, uso de cubrebocas y  prácticas  de higiene y limpieza constantes: renovar, mejorar o instalar la infraestructura necesaria  para  garantizar  las  condiciones  mínimas  de  saneamiento.

  • Catalogar grupos de riesgo

Evaluar los riesgos a los que están expuestos los docentes y elaborar un plan  logístico  para  cubrir  sus  ausencias así como flexibilizar las políticas laborales.

  • Monitoreo diario del estado de salud del personas y los alumnos

En caso de presentar signos o síntomas compatibles con la enfermedad, deberán mantenerse en casa e informar puntualmente al colegio para activar los protocolos de contención y prevención de posibles brotes.