21. feb., 2016

Yo ofrecí mi servicio al Estado con respeto y responsabilidad

Cuando tuve la oportunidad de ofrecer mis conocimientos y aprendizaje al Estado me comporte igual que ahora, siempre amable, trabajadora, transparente, directa y humilde ante todo, a respetar a las personas con esa mentalidad de siempre que si quieres conocer a una persona fíjate como trata a sus subalternos y te darás cuenta como es.

A veces cuando algunas personas llegan a ocupar un alto cargo en el gobierno nunca voy a entender porque razón cambian drásticamente, y digo gobierno porque resulta que cuando usted ofrece sus servicios de profesional al país a usted le están pagando con los impuestos de todos los panameños y eso debe respetarse.

En el año 2009 tuve la oportunidad y para mí fue un honor haber trabajado como directora nacional de información y relaciones públicas en el Ministerio de Educación, y aunque ya había tenido la experiencia de haber trabajado en el gobierno en años anteriores en un proyecto educativo y en ese mismo departamento como periodista nunca fue como el de una jefatura con mucha responsabilidad a mis hombros y poder de mando a nivel nacional.

Nunca olvide en esos 9 meses que estuve como jefa el puesto no me mareo ni me creí nunca más que nadie ni superior a nadie, era jefa debía darme a respetar como directora pero jamás hice nada que ofendiera a mis subalternos, en un momento  me tocó la difícil tarea de destituir a algunas personas y trasladar a otras aunque fue muy duro habían razones de por medio y con justificación para haber tomado esa decisión, aunque eso me haya costada que al sol de hoy esas personas ni me determinen ni quieran saber de mí, ese es el precio que se paga cuando tomas una decisión drástica, pero ya tenían expediente abierto y todo lo hice dentro del marco de la ley aunque esas personas no la hayan visto así en su momento.

Por ser directora tenía derecho a un chofer asignado al departamento que muchas veces pude utilizar por mi cargo si así lo hubiera querido, me ofrecieron un celular personal el que no acepte, preferí quedarme con mi línea personal, y no por nada malo simplemente porque siempre me dije si gano muy bien eso me da para costearme mis minutos, igual respondía las llamadas de quien fuera a la hora que fuera sin ningún problema.

Ser directora me daba la oportunidad también utilizar dinero de la caja menuda para alguna emergencia si así lo ameritaba y claro justificar, pero igual para mi uso personal jamás la use, pude tener muchos privilegios y beneficios porque no hay que negar cuando eres jefe o director nacional sobran los lambones, cepillones y todo el mundo quiere quedar bien contigo y congraciarse porque saben que puedes tener cercanía con el jefe mayor en este caso la ministra, pero yo sé de dónde venía y eso no me importaba, yo estaba allí para hacer un trabajo que hoy me siento orgullosa de haberlo hecho bien aunque en muy poco tiempo.

Pero saben qué? Jamás me creí más que nadie, nunca use los recursos del Estado para mi beneficio personal ni el auto, siempre use mi Elantra que aún conservo, muchas veces maneje el auto del departamento cuando se tenía que ir a alguna misión porque el conductor no pudo llegar y había que ir y eso no me hizo menos, si llegaba temprano al departamento recogía mi basura, recogía los tiraderos del departamento, yo misma llamaba y si no había quien tomará la llamada lo hacía yo y resolvía y no me hacia la exquisita de "que lo haga mi asistente" si yo podía hacerlo, debo dar gracias a Dios porque tuve la dicha de contar en esos meses con tres personas maravillosas que eran mis brazos en el departamento, ellas lo saben Aixa, Aracelys y Veronica, muchos aún me ven en la calle y me dicen la mejor jefa que tuve y sé que lo dicen de corazón.

Nunca se me subió el puesto a la cabeza, admito que cometí errores, regañe, llame la atención y me enoje muchas veces porque me gustaba resolver a los periodistas, conmigo no venía eso de "es que no podemos", siempre se buscaba dar una respuesta, para mi departamento no existía la palabra "no se puede" siempre por lo menos haciamos la gestión.

 Yo ganaba muy bien y justificaba cada centavo porque ese dinero me lo pagaban todos los panameños, lo menos que podía era trabajar de verdad y no ir a calentar una silla ganarme la plata de gratis ir a pifiar o taquillar mi jefatura solo saliendo en televisión al lado o atrás de la ministra, respeto quienes lo hacen y ojalá esto no hiera a quienes lo hacen, pero eso a mi no me gustaba y aún hoy no me sigue gustando, quizás porque siempre me ha gustado que los hechos hablen por mi y porque prefiero mantenerme bajo perfil, que sepan quien soy por mi trabajo.

Todo esto lo escribo de ejemplo para aquellos que están en algún puesto de jerarquía y piensan que el poder es eterno, olvidan de donde vienen, olvidan que deben respetar y ser respetados y darle a cada persona su lugar y tratar bien desde el señor que abre la puerta hasta el ministro con respeto y sin lamboneria.

Sólo dure nueve meses y no porque no tuviera la capacidad y le huyera al puesto por floja, nada más alejado de la realidad, renuncie y me fui porque no soporte la envidia, la mediocridad, la burocracía, la maldad, la hipocresía y falta de humildad de tantas personas, y otras cosas que no iban con mis valores y principios y que lógico no vienen al caso, por eso cuando escucho a muchos decir es que yo lo hice porque mi jefe me obligo, solo me causa risa porque el que es criado con una base fuerte de valores puede decir no y se va, a mi  me criaron bien para ser una persona decente.

Si bien es cierto uno gana muy bien en los puestos de gobierno hay algo muy claro cinco años de jefe se pasan volando y no hay dinero que pague tú paz y tranquilidad.

Hoy doy gracias a Dios porque esa experiencia abrió muchas puertas que hoy permanecen abiertas y estoy segura que si hubiera sido una mujer soberbia hoy esas puertas quizás no se habrían abierto.

"Si quieres saber como es alguien, mira de que manera trata a sus inferiores no a sus iguales".