14. ago., 2020

Presidente Cortizo Cohen y ministro Paredes entregan viviendas en Panamá Oeste

En medio de la pandemia que vive el país, dos familias de los distritos de Arraiján y San Carlos, en la provincia de Panamá Oeste, dejan atrás sus hogares improvisados y en mal estado por viviendas cómodas y confortables.

Las personas favorecidas con las nuevas soluciones habitacionales vivían junto a sus numerosas familias en casas improvisadas y deterioradas de quincha, madera y zinc, usando letrinas y su única forma de subsistencia la adquieren del trabajo informal y de la siembra de legumbres para la venta.

En una gira por Panamá Oeste, el ministro de Vivienda y Ordenamiento Territorial (Miviot), Rogelio Paredes, entregó las dos viviendas equipadas con muebles a la familia de Ilda Zurdo, de 32 años, en Brisas del Paraíso, en el corregimiento de Nuevo Emperador, en Arraiján; y a la de María Cristina Santana de González, de 45 años, en la comunidad de Chichibali, en el corregimiento de Los Llanitos, en San Carlos.

En la entrega de Los Llanitos asistió el presidente de la República, Laurentino Cortizo Cohen, quien aseguró que el Gobierno Nacional está comprometido en reducir el déficit habitacional y mejorar las condiciones habitacionales de familias vulnerables.

En tanto, Paredes manifestó que en medio de la pandemia que está viviendo el país, y tratando de hacer más con menos debido al bajo presupuesto por los recortes que ha sufrido la institución, se está cumpliendo con la misión de dar respuestas a las comunidades.

La primera beneficiaria fue Santana de González, captada con problemas de visión producto de 11 años de violencia familiar, quien habita con su nuevo esposo Eduardo González, un albañil de 58 años.

Además, con tres de sus hijos, Eloina Chérigo, de 23 años y dos nietos de 10 meses y seis años; Eliana González, de 19 años e Ismael Chérigo, de 21 años, este último con su esposa Daryelis Martínez, de 18 años, quien tiene seis meses de embarazo y adicional, un hermano Sebastián Santana, de 46 años.

El adulto constructor es el único que sostiene económicamente el hogar a través de la albañilería eventual y la siembra de productos agrícolas para vender.

El Miviot evaluó a estas personas debido a que su residencia estaba levantada con paredes de quincha con rajaduras y recubierta de sábanas para evitar la entrada de polvo y artrópodos como alacranes. Además, tenían techos de zinc y lona, sostenidos por bloques para que no se filtrara el agua, piso de tierra y no contaban con los servicios básicos.

Por su parte, Ilda Zurdo, quien vivía en completo hacinamiento con su cónyuge y sus ocho hijos entre edades de 8 meses a 16 años, que a principio de 2020 resultó damnificada por un incendio que consumió su casa improvisada sin los servicios básicos, perdió lo poco que tenían y donde sus pequeñas de 5 y 9 años sufrieron quemaduras. Los beneficiarios lograron dejar atrás esas paredes y techo de zinc viejo, sostenida por troncos, con piso de tierra y baño de letrina.

La familia subsiste con lo que devenga el padre como trabajador de la construcción, lo cual se ha complicado producto de la crisis sanitaria y en la actualidad realiza trabajo de empacador en un supermercado local.

Las viviendas de 40.96 metros cuadrados, construidas por la institución, mediante sus cuadrillas, constan de dos recámaras, sala-comedor, servicio sanitario con biodigestor, cocina, tina de lavar y un pequeño portal, fueron entregadas totalmente equipadas por el Ministerio de Desarrollo Social.

En la entrega participó la viceministra de Vivienda, Daniela Martínez López y otras autoridades.